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Arte
sin Límites...
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En el Foro que se efectuó en la sede del Teatro CVG-Bauxilum como parte del Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes. Ciudad Bolívar, Agosto de 2005 (Especial).- “Estamos asistiendo a una refundación de la República y un acontecimiento de tal magnitud precisa de una reelaboración a nivel conceptual de lo se entiende por arte y por cultura”, dijo el doctor José Bracho Reyes, Director de Intercambio Cultural del MRE, durante la conferencia que ofreció en Puerto Ordaz, Estado Bolívar, en el marco del Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, que se realizó en Venezuela, del 7 al 15 de agosto pasado. Unos 150 delegados juveniles internacionales y 750 venezolanos participaron en los foros y discusiones sobre la construcción del Socialismo del Siglo XXI, que se efectuaron en el Estado Bolívar en las instalaciones del Parque La Llovizna de Ciudad Guayana y en la Casa del Congreso de Angostura en Puerto Ordaz, simultáneamente. Además del doctor Bracho, participaron como ponentes el abogado constitucionalista Carlos Escarrá y el Gerente de Desarrollo Social de CVG-Bauxilum, Manuel Arciniegas. Para el doctor Bracho, “es una tarea inaplazable la democratización de los espacios dedicados a la cultura y el arte, la desmitificación de ambos conceptos y el desmantelamiento de las instituciones que hasta ahora han servido para que ambos conceptos permanezcan separados de la vida y, por tanto, sirvan de coartada para perpetuar el orden asimétrico de nuestra sociedad”. Considera que ya que nos asumimos como un país que enarbola las banderas del antiimperialismo ante el mundo, la Antorcha de América Latina y el Caribe , estamos obligados a oponernos a los modelos de dominación simbólica e ideológica que pretende imponer el proyecto homogenizador de “la metrópoli”, que niega en esencia la pluralidad. Destacó que el Ministerio de Relaciones Exteriores apoya una Nueva Diplomacia Cultural, para la cual el papel de la cultura deje de jugar un rol marginal, casi decorativo, característico del pasado modelo basado en conceptos anacrónicos que reforzaban una idea de cultura vinculada a la categoría de espectáculo, “una idea por definición elitista, excluyente y antidemocrática”. Explicó que la idea de espectáculo establece una brecha entre el actor y el público, es decir, existe un ente activo que genera la acción y otro pasivo que especta. En cambio, en el ritual no existe público sino participantes, “todos nos fundimos en la acción ritual”, la idea de público se desvanece y nos fusionamos con el todo, somos “agua en el agua”. El espectáculo, apuntó Bracho, “no es simplemente una sucesión de imágenes sino que revela formas de relación social” “No se trata de sustituir los Conciertos de Branderburgo por cantos de ordeño o una descarga de chimbángueles ya que tanto uno como el otro pueden servir de forma similar al mismo modelo o paradigma representativo o espectacular –el espectáculo es la negación del diálogo- y debe ser superado para seguir avanzando en la construcción del socialismo del siglo XXI”. “En realidad de lo que se trata es de explotar al máximo posible las posibilidades interactivas, estimular la posibilidad de que los tradicionales receptores puedan también ser emisores”. Bracho es doctor en Historia del Arte; Master en Museología y Conservación del Patrimonio Etnológico y Cultural; Especialista en Antropología de la Música y tiene postgrados en Musicoterapia y en Cooperación Cultural con Iberoamérica. Actualmente se desempeña como Director de Intercambio Cultural en la Dirección General de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores. Según el doctor Bracho “luchar por el reconocimiento de un mundo multipolar es luchar por el reconocimiento de la autodeterminación y la soberanía. Pero no podremos hablar de plena soberanía mientras el imaginario colectivo de nuestro pueblo se nutra de una única fuente ubicada en el norte anglosajón”. Descartar la oferta globalizadora supone para el doctor Bracho “trabajar en función de que nuestras propuestas culturales se proyecten alrededor del planeta y también para lograr que las propuestas de todos los pueblos del mundo tengan a la República Bolivariana de Venezuela como “escenario”, en el que puedan mostrarnos quiénes son y nosotros nutrirnos de su otredad. Queremos escuchar y bailar música del mundo, ver y conmovernos con el cine iraní, japonés, africano o norteamericano alternativo”.
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