CONTINUAN EXPLORACIONES ARQUEOLOGICAS QUE REVELAN ANTERIORES USOS DE LA CASA AMARILLA
Caracas, 8 de febrero de 2006.- Continúan las investigaciones arqueológicas en la Casa Amarilla , en el marco del Proyecto Integral de Restauración del inmueble, promovido por ASOCA.
Hasta ahora, los pozos excavados en tres salones del ala oeste de la planta baja, han ofrecido a los investigadores evidencias físicas que permiten inferir usos anteriores de estos espacios, años atrás.
Una prospección de esta naturaleza exige gran rigor metodológico, pues supone varias etapas que deben ser minuciosamente registradas y fotografiadas.
Una vez levantadas las baldosas de cemento, pudo hallarse un estrato de tierra húmeda, de espesor variable, en el cual se encontraron escombros de construcción como restos de tejas, ladrillos y argamasa (material de construcción hecho de cal, arena y agua).
Debajo de la tierra se han empezado a descubrir estructuras de ladrillo y piedra que demuestran la existencia de antiguos muros y acequias.
Además de los restos de vidrios y cerámicas, que denotan el uso cotidiano de botellas y vajillas, se han encontrado restos óseos (dientes y huesos largos) de caballos, hallazgos que permiten suponer que parte del área ocupada por estos salones pudo ser, en algún momento de la historia de la edificación, un patio.
Ahora, los muros
Los expertos a cargo de estas labores, también han comenzado a practicar calas exploratorias en los muros de los tres salones.
Una cala exploratoria puede definirse como "una técnica de investigación que se hace sobre la estructura física de una edificación, bien sea sobre los muros o sobre el suelo", según explica la arquitecta y arqueóloga Virginia Vivas, responsable de las investigaciones técnico-constructivas y arqueológicas de la Casa Amarilla.
A través de la realización de calas exploratorias en las paredes "se puede determinar estratigráficamente o mediante una exploración por capas, desde las especificaciones de la pintura y de los frisos presentes en el edifico, hasta sus técnicas y fases constructivas, con los consecuentes cambios en la estructura muraria del mismo", indica Vivas.
Por cambios en la estructura muraria, la arquitecta Vivas se refiere a "posibles vanos de ventanas y puertas tapiadas, entre otros elementos".
De igual forma, Vivas señala que las calas exploratorias son útiles para hacer diagnósticos de deterioro del inmueble, "que pueden estar relacionados con instalaciones eléctricas, tuberías de aires acondicionados, condiciones de estabilidad de la estructura, humedad y restos decorativos vinculados con sus usos anteriores".
Una cala realizada en el muro perimetral oeste de uno de los salones estudiados evidenció el empleo de mampostería de piedra y ladrillo.
Virginia Vivas explicó en qué consiste esta técnica constructiva: "La palabra mampostería proviene del término 'mampuesto' que significa, técnicamente, 'poner con las manos', por lo que se trata de colocar de manera ordenada algún material constructivo que viene en unidades de peso y tamaño similar; como piedras, ladrillos o ambos, para construir diversas estructuras; como columnas, paredes o arcos".
Este descubrimiento conduce a una hipótesis interesante: que el uso de materiales tan duros y resistentes en la construcción de estas estructuras podría responder a la necesidad de frustrar cualquier intento de fuga por parte de un recluso.
Un poco de historia.
Esta suposición, a su vez, se desprende de la historia misma de la Casa Amarilla , cuyo uso primero fue el de Cárcel Real de Caracas.
Esta obra arquitectónica comenzó a edificarse a finales del siglo XVII, y funcionó como recinto penitenciario hasta el primer cuarto del siglo XIX.
Efectivamente, el levantamiento de muros de ladrillo y piedra podría ser la respuesta dada por las autoridades de la época ante la fuga de 27 presos de la Cárcel Pública , acaecida el 24 de junio de 1745, tal como lo explica Carlos Maldonado Bourgoin en su obra La Casa Amarilla : Enclave histórico de Venezuela :
"Los veintisiete fugados abrieron un agujero en la pared, bajo una ventana que daba a la plaza. Las autoridades decían que ello se debió a lo dócil y mal construidas que estaban las paredes y demás del cuarto en que fueron encerrados dichos presos. La operación de escape la hicieron en menos de una hora".
Ante la situación de emergencia, fueron consultados el alarife (arquitecto o maestro de obras) Balthasar de los Reyes y el albañil Simón Obregón, según narra Bourgoin en su libro, para que realizaran una evaluación sobre la seguridad de la prisión.
Estos profesionales afirmaron que el edificio estaba construido con materiales muy malos y propusieron la erección de una casamata (bóveda muy resistente) para evitar cualquier otro intento de evasión. Como materiales de construcción, recomendaron cal, ladrillos y cañas.
De esta forma, puede apreciarse la singular relación de interdependencia e integridad que una investigación documental puede desarrollar con una investigación de campo, cuya meta fundamental es la misma: obtener un corpus de conocimientos seguros y veraces, sustentados en el hallazgo de evidencias físicas, que permitan acometer un proyecto de restauración óptimo, basado en el respeto y en el reconocimiento de las características arquitectónicas e históricas del inmueble que se desea revitalizar y conservar para disfrute de las futuras generaciones.