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   Caracas, 17 de febrero de 2006

MÁS DE 300 OBRAS PICTÓRICAS INVENTARIADAS EN A CASA AMARILLA

El inventario de obras pictóricas es también parte fundamental del Proyecto Integral de Restauración de la Casa Amarilla, promovido por ASOCA, e iniciado en julio de 2005.

En la actualidad, el Proyecto Integral de Restauración Casa Amarilla, llevado a cabo por un equipo interdisciplinario de profesionales en diversas áreas, cuenta con el aval y total apoyo del Instituto de Patrimonio Cultural por considerar oportuna y adecuada la conceptualización del mismo.

El Doctor en Bellas Artes y restaurador Fernando de Tovar es el responsable de esta labor, que abarca obras de los siglos XVIII, XIX y primer tercio del XX. El total de obras inventariadas por De Tovar asciende a poco más de 300 piezas, según sus propias palabras.

De Tovar comenta sus logros más significativos: "Se ha analizado el estado de conservación de las pinturas, se han hecho informes, se han elaborado presupuestos para la restauración, se ha recibido gran cantidad de donaciones de empresas públicas y privadas que ascienden a cientos de millones de bolívares para recuperar toda la colección de la Casa Amarilla".

Entre las empresas patrocinantes, pueden nombrarse la Shell, Chevron, Texaco, Statoil, Movistar, Rexol, Banco Mercantil, entre otras.

De Tovar explica que una de las iniciativas más importantes que contempla el proyecto de recuperación de obras pictóricas del histórico edificio es "montar un taller de restauración patrocinado por la Shell, que comenzará sus labores en el lapso de un mes aproximadamente".

Además, según informa De Tovar, a través de un convenio con la Universidad Central de Venezuela se realizará un estudio físico químico completo de todas las obras de la colección de la Casa Amarilla: "A través del uso de técnicas como rayos x, cromatografías, espectroscopias, espectrometrías, entre otras, se determinará la composición física y química de las obras, para hacer por primera vez en Venezuela un catálogo que podría servir como guía y referencia para clasificar y verificar piezas pictóricas de otras colecciones que puedan presentar dudas a los especialistas".

De Tovar recuerda que cada pintor posee su propia forma de utilizar los pigmentos, lo que resulta en una especie de huella digital de sus pinturas. Conociendo la composición química y física de éstas, "se puede saber cómo se comportan los materiales, y cuáles métodos usar o no usar a la hora de realizar una intervención restaurativa", explica De Tovar.

¿Qué se ha hallado?

De Tovar comenta con respecto al estado de conservación de las obras inventariadas: "Hemos encontrado que la colección se encuentra en regulares condiciones en un 80%".

Para de Tovar, "regulares condiciones" significa que las piezas estudiadas presentan pequeños problemas que deben atacarse de manera inmediata, para evitar su transformación en daños mayores: "Cada obra tiene su particularidad, pero los daños se refieren a barnices oxidados, telas distensas y pequeños desprendimientos, parte de ellos provocados por razones ambientales; descontrol de la humedad relativa y problemas de iluminación", expone el restaurador.

De Tovar afirma que el deterioro más importante presente en las obras pictóricas de la Casa Amarilla es consecuencia del incendio producido por un corto circuito el viernes 21 de abril de 1989 en el piso superior de la edificación, por lo que muchos retratos están ennegrecidos, "a pesar de habérseles practicado un tratamiento de restauración en ese momento, pero con procedimientos que ya están hoy en desuso".

Con respecto a las obras más significativas que se encuentran en la Casa Amarilla, Fernando de Tovar menciona la galería de retratos de presidentes y próceres de la Independencia encargados por el Ejecutivo Nacional al artista venezolano Martín Tovar y Tovar en tiempos de Guzmán Blanco, entre los que se cuentan los dedicados al Ilustre Americano, Joaquín Crespo, Santos Michelena, Antonio Leocadio Guzmán, entre muchos otros: "Son cuadros de gran formato y de buena calidad, que ahora están evaluados en miles de millones de bolívares", comenta De Tovar.

Igual de importantes para De Tovar son el cuadro de Bolívar realizado por el pintor francés Paulin Guerin, y el busto del Libertador esculpido por el artista romano Pietro Tenerani, ambas obras pertenecientes a las décadas 1830-1840, cuando el General José Antonio Paéz era Presidente de la República.

Cada jefe tiene sus gustos.

Fernando de Tovar expone que la colección de obras pictóricas de la Casa Amarilla puede dividirse en varias partes, teniendo en cuenta que ésta "va enriqueciéndose a medida que la edificación se transforma en cada período histórico. Podemos hablar de colección artística desde que la casa se convierte en Palacio de Gobierno, durante la presidencia del General Páez".

Además, explica que "cada presidente, a lo largo de la historia de la edificación, tenía su propio plan iconográfico y sus artistas predilectos, su forma de ver y sentir la República desde un punto de vista iconográfico. Cada presidente se asociaba con determinados valores y con una imagen particular de Bolívar".

"Por ejemplo, el General Páez construyó una imagen de Bolívar sobre la base de un grupo específico de artistas: los escultores romanos Pietro Tenerani y Adamo Tadolini, considerados como los fundadores de la iconografía escultórica del Libertador, así como el pintor francés Paulin Guerin, autor de un cuadro del prócer venezolano muy importante, presente en la Sala Bolívar de la Casa Amarilla", indica De Tovar.

De igual forma, Antonio Guzmán Blanco poseía otras inclinaciones artísticas. Su pintor favorito fue Martín Tovar y Tovar, por lo que encarga al artista la galería de retratos de presidentes y próceres de la Independencia ya mencionados.

Por otra parte, el General Juan Vicente Gómez elige a los pintores Tito Salas y O. D. V. Guillonet, artista francés a quien le es encargada, en la década de 1930, una gran colección de obras murales que representaban a diversos países de Europa, Asia y América Latina.

Este conjunto estuvo expuesto por varios años en la Casa Amarilla, hasta que todas las obras fueron arrancadas de las paredes en 1956, durante la dictadura del General Marcos Pérez Jiménez.

Perdidos los fragmentos de los murales por mucho tiempo, fueron finalmente recuperados y colocados en varios espacios de la edificación, donde permanecen hasta hoy.