Exploraciones arqueológicas EN PROCESO
Avanzan con buen pie las exploraciones arqueológicas lideradas por la arquitecta y arqueóloga Virginia Vivas, como parte del Proyecto de Restauración Integral de la Casa Amarilla , promovido por ASOCA.
Durante el mes de marzo continúan las excavaciones en tres salones ubicados en el ala oeste de la planta baja del inmueble, cuyos pisos de baldosas de cemento hidráulico han sido removidos para optimizar las exploraciones.
Debajo del suelo, se ubicó la estructura intacta de una acequia de interesantes características.
Virginia Vivas comenta al respecto: "En uno de los pozos del salón identificado con el número 9, muy cerca del nivel del piso, encontramos las lajas de piedra que cubren una acequia o acueducto que presumimos pertenece al período colonial. Nos llamó la atención por sus características, pues se trata de un acueducto de relativa importancia por el tamaño que tiene. Acequias similares se encuentran en la Cuadra de Bolívar, en la Estancia La Floresta y en el Museo Sacro".
Vivas explica que las acequias eran canales por donde corrían las aguas limpias o las aguas servidas, correspondientes a la ingeniería hidráulica del momento, como ahora existen las tuberías de aguas blancas y las tuberías de aguas negras: "Se trata de canales que solían tapar con lajas de piedra para evitar que se obstruyeran por causa de desperdicios lanzados en ellos, o bien para protegerlos de una construcción encima de los mismos".
La acequia hallada en el salón nueve, de 56 cm de ancho por 50 cm de alto, tiene un pavimento conformado por lajas de piedra y paredes de mampostería de ladrillo, y ha sido minuciosamente registrada y fotografiada hacia ambas direcciones.
Vivas expone que, al encontrar este acueducto, la primera hipótesis que se planteó el equipo de trabajo fue la posible existencia de una red que conectara el canal con la acequia principal que corría en medio de la calle (Conde a Principal), por lo cual se realizará próximamente el levantamiento de las acequias localizadas en la planta de la casa para establecer su relación geográfica con las presentes en el exterior.
Además, Vivas considera que, dada la importancia del hallazgo, puede tratarse de una estructura potencialmente museable.
El agua sigue corriendo.
Por la acequia encontrada en el salón 9 de la planta baja de la Casa Amarilla sigue corriendo el agua, y para percatarse de este hecho sólo fue necesario un día lluvioso.
Virginia Vivas expone, grosso modo, la lógica del funcionamiento de los acueductos de nuestro período colonial: "Las acequias tomaban las aguas limpias de quebradas que bajaban del Ávila. Debe recordarse que las viviendas de antaño estaban ubicadas geográficamente en zonas cercanas a fuentes naturales de agua para su uso doméstico, y que una vez iniciados los procesos de urbanización, desde la primera propuesta de Pimentel de 1578, se comienzan a canalizar tanto las aguas que bajaban de las quebradas como las aguas servidas".
De igual forma, la arquitecta y arqueóloga explica que con el tiempo, se han sobrepuesto los modernos acueductos por encima de los antiguos, pero respetando las mismas rutas: "Por eso suelen hallarse viejas y nuevas estructuras en más o menos los mismos sitios al realizar prospecciones arqueológicas, las más antiguas más abajo, y las modernas más arriba".
Por ello, y según Vivas, la ubicación de una tubería de concreto que hoy en día es un acueducto suele estar estrechamente relacionada con la existencia anterior de una acequia abierta por donde corría el agua de manera natural, a la que se colocaban encima lajas de piedra para proceder a la construcción de nuevas calles, quedando así bajo tierra.
La conexión con la historia: una constante inevitable
Virginia Vivas reitera que el sector en el cual se ubican los tres salones estudiados coincide con el área del inmueble en el que funcionó durante todo el siglo XVIII la Cárcel Real de Caracas, por lo que "probablemente los vestigios de estructuras que hallamos durante las exploraciones están relacionados con este uso, dándonos cuenta de las etapas históricas del inmueble".
Vivas continúa: "Encontrar aquí un gran acueducto es importante, pues nos explica un poco mejor la ingeniería hidráulica del período colonial venezolano, hallazgos físicos que podemos contrastar y verificar con los documentos históricos de la Casa Amarilla , que también nos hablan de acequias".
Uno de ellos puede encontrarse en la obra Crónicas de Santiago de León , de Juan Ernesto Montenegro.
Montenegro relata cómo anhelaba el Cabildo de Caracas hacerse de un solar adyacente a la Cárcel Real por su lado sur, en 1689.
El terreno pertenecía a la Iglesia hasta que, en 1704, es comprado por Doña Isabel María de Xedler, quien aceptó permutarlo a favor del Ayuntamiento por otro perteneciente a la ciudad, también situado al lado de la prisión, pero hacia el oeste.
Montenegro asegura en su libro, con respecto a las características de las dos propiedades:
"Ambos terrenos tenían dimensiones similares: el que ofrecía Isabel Xedler, tenía veintiséis varas de frente por cuarenta y dos de fondo. Como podemos constatar en las escrituras, el fondo de este solar era originalmente de setenta y cinco varas de la que descontó la propiedad treinta y tres, para aumentar el solar de su habitación, con el que lindaba por el lindero oeste. El solar que ofrecía el Ayuntamiento, tenía veintisiete varas de frente y treinta y tres y media de fondo, descontando un retiro de la cárcel, por donde pasaba una acequia que había que respetar, según convinieron las partes".
Vivas explica la importancia que suponía respetar un acueducto: "Debe tenerse en cuenta que construir implicaba levantar paredes, y para acometer tal labor era necesario hacer fundaciones, es decir, la porción del muro que se encuentra enterrado y que soporta el peso de la estructura total del mismo, proyectando la carga hacia el piso. Levantar un muro por donde pasaba una acequia era equivalente a destruirla".
El agua que aun corre a través de la acequia encontrada en el salón 9 de la planta baja de la Casa Amarilla constituye sólo una de las muchas causas por las cuales el acueducto no debe ocultarse de nuevo, así como una muestra de la enorme importancia que revisten las investigaciones arqueológicas en el marco de un proyecto de restauración integral como el acometido en la Casa Amarilla.
Efectivamente, Vivas recuerda que las prospecciones arqueológicas permiten documentar usos anteriores diferentes a los que actualmente se destina la casa, cuestión que cobra enorme relevancia si se tiene en cuenta el valor patrimonial y el significativo rol que ha tenido este edificio en la vida política, económica y social de la nación.
Referencias bibliográficas:
Montenegro, J. E. (1997). Crónicas de Santiago de León . Caracas, Venezuela: Instituto Municipal de Publicaciones. Pág. 118-119.