En etapa final el inventario de obras decorativas y utilitarias de la Casa Amarilla
En el marco del Proyecto Integral de Restauración de la Casa Amarilla , promovido por ASOCA (Asociación Civil Casa Amarilla), se realiza el inventario museológico del total de los bienes muebles, el cual incluye las piezas artísticas, las decorativas y utilitarias presentes tanto en la Casa Amarilla como en el edificio sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, conocido como la Torre MRE.
El trabajo de inventario se encuentra, para los actuales momentos, en su etapa final, según afirma la restauradora Mélida Mago Tovar, quien como parte del equipo de profesionales que llevan a cabo el Proyecto de Restauración Integral de la Casa Amarilla , lideriza el proceso de ubicación, clasificación, calificación e inventario de los bienes muebles. Ella, como especialista en conservación de bienes muebles y Restauradora de obras pictóricas y tallas policromadas, inicia en el Proyecto una de las actividades que ejecuta con frecuencia en este tipo de empresa, el inventario.
Posteriormente, se debe clasificar las piezas estudiadas, para luego determinar su estado de conservación y su ulterior diagnóstico: “Ya podemos dar cifras muy cercanas al 90% del total de piezas existentes, tanto en la Casa Amarilla como en la Torre. Hasta ahora hemos abordado más de 700 piezas utilitarias y decorativas. No incluimos allí las obras pictóricas y escultóricas ya reseñadas por mis colegas y de las cuales se menciona un número mayor a 500” , comenta Mago.
En vista de lo numerosa de la colección, el proceso de inventario fue dividido en tres áreas: la artística del siglo XIX, la del siglo XX y la utilitaria-decorativa.
El área de acción de Mago Tovar incluye sólo las piezas utilitarias y decorativas presentes en la edificación, mientras que el restaurador Fernando de Tovar se concentra en las piezas artísticas, tanto escultóricas como pictóricas, de los siglos XVIII y XIX; y la curadora Élida Salazar, en la colección de arte del siglo XX.
“Entre las piezas utilitarias y decorativas podemos mencionar alfombras, biombos, cortinajes, jarrones, banderas, así como conjuntos mobiliarios, luminarias, vajilla, cristalería, platería, etcétera”, comenta Mago Tovar.
La restauradora explica, además, que la labor de inventario se realiza tanto en la estructura física del edificio como sobre sus bienes muebles: “Los arquitectos se encargan de realizar el diagnóstico de daños del bien arquitectónico, y nosotros nos enfocamos en toda pieza que se pueda trasladar. Es muy difícil hacer análisis alguno antes de contabilizar y registrar y, a su vez, es imposible pensar en estrategias de intervención sin antes hacer un diagnóstico de deterioro”.
Por ende, el inventario sirve y es fundamental para realizar un diagnóstico óptimo de daños, y a partir de éste, tomar las decisiones pertinentes para la conservación y restauración de bienes muebles e inmuebles.
¿Qué debe hacerse?
Mago Tovar, al hablar de su metodología de trabajo, expone: “El inventario supone la localización, calificación y cuantificación de cada pieza. Acostumbro como primera actividad realizar un pre inventario, que implica averiguar cuántos espacios hay en el área total de estudio y cuántas piezas se encuentran en cada salón, cuarto, pasillo o sala del edificio”.
De esta forma, y según explica Mago Tovar, se puede calcular mejor el tiempo que tomará realizar el trabajo y el número de personas que deben participar en él.
Una vez culminado el pre inventario, se establece un cronograma de trabajo, considerando que los espacios de la Casa Amarilla se encuentran habitados y el personal que allí labora en continua actividad.
Mago Tovar afirma al respecto: “El inventario supone una descripción detallada de cada pieza, que requiere su traslado temporal para medirla, fotografiarla, reseñarla con la ayuda de la ficha de inventario y asignarle un código específico que se utiliza como guía fundamental a la hora de armar la colección artística o de bienes muebles”.
Esta información es trasladada luego a una base de datos cuyas especificaciones fueron convenidas previamente con el Instituto de Patrimonio Cultural IPC, de acuerdo a las normas vigentes utilizadas a nivel internacional, para el área de Latinoamérica y el Caribe.
Además, Mago Tovar recuerda que paralelamente al trabajo de inventario debe hacerse una investigación histórica-artística que permita ubicar en el tiempo cada pieza estudiada: “Debemos saber a qué tipo de pieza se trata nos enfrentamos, dónde y cómo fue adquirida, a cuál época pertenece y quién la produjo, así como su procedencia”.
Asimismo, la ficha de inventario puede dividirse en dos secciones. La primera incluye ítems relacionados con las características principales de la pieza: clasificación general, nombre, dimensiones, materiales, estado de conservación, integridad (pieza completa, incompleta o fragmento), intervenciones previas, forma de adquisición y ubicación, entre otros.
La segunda parte corresponde a la “Ficha de Deterioros”, planilla constituida por un total de 45 ítems cuyo objetivo es ubicar y determinar el nivel y clase de daños de la pieza.
Los ítems de esta planilla contemplan abolladuras, ataque biológico, corrosión, deformación, deshilachado, erosión, presencia de excrementos de insectos y aves, fracturas, manchas, oxidación, quemaduras, parches, suciedad, rayones y rasgaduras entre muchos otros, así como la presencia de intervenciones anteriores.
“A partir de estos datos se pueden establecer estrategias para proceder a las intervenciones de restauración o de mantenimiento, luego de hacer un cuadro de clasificación de daños y de determinar cuáles piezas están en peores condiciones y cuáles sólo presentan un nivel de deterioro leve”, comenta Mago Tovar.
Piezas de interés
En cuanto a las piezas particularmente importantes inventariadas por el equipo de Mélida Mago Tovar, la restauradora asevera: “Hasta ahora, entre las piezas que hemos inventariado y están en proceso de investigación, existe un conjunto mobiliario que ha despertado nuestro interés, ya que dadas sus características tipológicas puede tratarse de un Luís XVI original, que puede estar conectado al mismo período de realización de las obras pictóricas por algunos de nuestros más connotados artistas, y luminarias (lámparas arañas, candelabros, briseras, etc.) que hoy aún disfrutamos en algunos de los salones protocolares.”
Sin embargo, aun son muchas las piezas que guardan secretos por develar. El proceso de investigación apenas se inicia.
Mago Tovar comenta también la existencia de una máquina troqueladora de sello de agua todavía en uso, con el escudo de Venezuela y de la que se desconoce autoría y fecha de fabricación.
Una vez armada la colección, buena parte de las piezas se destinarán sólo para la exhibición, mientras que otras podrán ser utilizadas en ocasiones especiales, pues la Casa Amarilla seguirá siendo sede para la celebración de eventos protocolares.
En cuanto a las causas más frecuentes de deterioro de las piezas, Mago Tovar menciona la manipulación inadecuada por falta de entrenamiento y conocimiento, y los daños ocasionados en el pasado por insectos xilófagos, o devoradores de madera: “Hemos constatado que muchas piezas de madera fueron reemplazadas en varias etapas históricas de la casa, debido a la acción de nuestras termitas (comejenes), por lo que los conjuntos mobiliarios originales quedaron incompletos, con piezas copiadas o, sencillamente, suprimidas”.
Con respecto al inadecuado tratamiento y a la mala manipulación de las piezas utilitarias, Mago Tovar expresa que una de las tareas que el Proyecto de Restauración Integral continuará en el futuro inmediato es la elaboración de normativas de uso y cursos de entrenamiento e inducción que garanticen la conservación de las mismas.

Sombrerera. Despacho de la Presidencia de ASOCA
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