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| El pasado 19 de abril se cumplieron cuatro décadas de la fundación del Instituto Cultural Andrés Bello en Puerto España, Trinidad, siendo el primero de los catorce Institutos venezolanos existentes actualmente. Esta iniciativa del Gobierno Nacional, implementada en esa época por el Ministerio de Educación con el apoyo de la Cancillería, nació como un gesto de solidaridad por parte de Venezuela hacia las emergentes naciones caribeñas. Las acciones que se llevaron a cabo a través del Instituto Cultural Andrés Bello con nuestra nación vecina, Trinidad, estuvieron basadas en un intenso intercambio cultural y en la asistencia venezolana para la enseñanza del castellano como segunda lengua. El Instituto contaba con un profesor especialista que compartía su tiempo asesorando a las autoridades trinitobaguenses en el diseño curricular de la enseñanza del español en las instituciones educativas oficiales y en impartir cursos de español a la comunidad local, logrando de esta manera una permanente comunicación y divulgación de las culturas de ambos países. También tenía profesores en otras áreas que complementaban las tareas y programas que se desarrollan simultáneamente. El significativo balance de los objetivos alcanzados en Puerto España, estimuló a las altas autoridades del Ministerio de Educación a establecer otros centros similares entre 1968 y 1978 en Guyana, Suriname, Jamaica, Barbados, Curazao y Aruba. Los centros venezolanos tuvieron como tarea fundamental crear los vínculos de amistad y cooperación entre Venezuela y los nuevos Estados emergentes en el Caribe, a través del intercambio cultural, la cooperación técnica y la enseñanza del español como una forma de salvar la barrera idiomática entre sus culturas y la venezolana. A mediados de la década de los años setenta, las autoridades venezolanas tomaron la iniciativa de crear el Programa de Cooperación y Asistencia al Caribe (PROCA), el cual fue concebido para promover la presencia integral de Venezuela en el Caribe, cooperar con el desarrollo económico y social de los Estados de la región y profundizar el acercamiento de esas naciones con América Latina, muy particularmente, con Venezuela. En esa oportunidad, le correspondió al Ministerio de Relaciones Exteriores asumir la implementación del Programa, creándose en 1978 la Dirección General Sectorial de Cooperación Internacional adscrita a la Cancillería. La iniciativa del PROCA origina, a su vez, la creación del Fondo Especial para el Caribe (FEC) en 1980, con lo que se abren las puertas a nuevas formas de cooperación y asistencia venezolana hacia el área, permitiendo extender los programas de cooperación y asistencia a otros países de la región. Al contar con el FEC, la Cancillería consideró conveniente la fundación de los Centros Venezolanos para la Cooperación que se abrieron, entre 1981 y 1984, en Antigua, Santa Lucía y Grenada, con miras a ampliar los programas de cooperación con el área y que se extenderían posteriormente con la apertura, a partir de 1985, de los Institutos Venezolanos para la Cultura y la Cooperación en Dominica, San Vicente, San Cristóbal y, en 1989, en Bonaire. En 1985, los Institutos que se encontraban bajo la supervisión del Ministerio de Educación pasaron a la Cancillería, por lo que unificaron su nombre al que se utiliza actualmente para identificarlos, como Institutos Venezolanos para la Cultura y la Cooperación, manteniendo los mismos objetivos y propósitos de su creación. La política venezolana hacia el Caribe se mantiene constante en sus lineamientos de mantener e incrementar sus lazos de amistad y cooperación con el Caribe, en una actitud franca y transparente con nuestros hermanos caribeños. La participación de Venezuela en los mecanismos multilaterales tiene como finalidad ampliar los beneficios comunes, como una forma de complementar sus intereses recíprocos en todos los campos. Es por esas razones que hoy en día se hace más evidente la importancia de los Institutos Venezolanos para la Cultura y la Cooperación como vehículos efectivos para el intercambio de acciones que conlleven a mejorar la calidad de vida de nuestras poblaciones e incentivar los lazos que se originen de esa interacción. Estamos convencidos de que estamos ante una disyuntiva continental y regional debido a la confrontación de las adversidades externas que amenazan la estabilidad y el desarrollo de la región. También creemos que para superar nuestras deficiencias y enfrentar esas adversidades debemos basarnos en la cooperación como instrumento de desarrollo integral en beneficios de nuestros pueblos, buscando un futuro mejor y acorde con nuestras aspiraciones. Venezuela
mantiene firme su convicción caribeña y la necesidad de
integrase más a la región del Gran Caribe. Saltar las
barreras idiomáticas y culturales para lograr una verdadera integración
regional, para un mejor disfrute de nuestros recursos compartidos. Existen
gran potencial en este campo que debemos aprovechar para el bien de
todos. |